La Papa

Alberto Fernández rechazó las críticas de Cristina Kirchner

El largo discurso de Cristina Kirchner en el acto de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) reveló ante la opinión pública un hecho político que era un secreto de Estado en las entrañas del Frente de Todos: Alberto Fernández y la Vicepresidenta ya rompieron para siempre su alianza partidaria y ambos protagonizan una puja interna que tomó de rehén a la gestión económica y que se proyecta como una sombra hacia las elecciones presidenciales de 2023.

El Presidente hizo un último gesto político cediendo a Matías Kulfas y designando a Daniel Scioli como ministro de Desarrollo Productivo. Alberto Fernández pensó que ese simple acto de apaciguamiento podía contener las críticas de CFK y abrir un período de pax armada con La Cámpora y el Instituto Patria.

Pero Cristina se apalanca en las críticas al modelo económico para actuar como una estrella negra que atrae a los miembros del Gobierno que desean tener vida política después del 10 de diciembre de 2023. Y, en paralelo, a la misma velocidad de la luz, apuesta a la caída de los ministros Martín Guzmán (Economía) y Claudio Moroni (Trabajo), del titular del Banco Central, Miguel Pesce, de la administradora general de Ingresos Públicos, Mercedes Marcó del Pont, y del dirigente social Emilio Pérsico, que a través del Movimiento Evita maneja millones de dólares en planes sociales.

Frente a la ofensiva sistemática de CFK, Alberto Fernández se refugia en la gestión, protege a sus funcionarios leales y observa de reojo a los miembros del Gabinete que empiezan a girar hacia el Instituto Patria y La Cámpora. Hasta anoche, el jefe de Estado insistía en respaldar a Guzmán, Moroni, Pesce y Pérsico, que tiene mucho peso en el Ministerio de Desarrollo Social.

La situación de Marcó del Pont es distinta. Alberto Fernández decidió nombrar a Guillermo Michel en la Aduana y eso torna incierta la estabilidad política de Marcó del Pont, que fue señalada sin nombre propio por CFK. Sólo por esta circunstancia pública, la administradora de la AFIP podría extender su tiempo de sobrevida en esa poderosa estructura administrativa que ahora no maneja en su totalidad.

El Presidente no sacrificará a Guzmán, Moroni, Pesce y Pérsico para aplacar los cuestionamientos de CFK y observará con atención a los miembros de su gabinete, sindicalistas, intendentes y legisladores que aplaudieron encandilados el discurso de la Vicepresidente en Avellaneda.

Alberto Fernández siempre elogió a Jorge Ferraresi -ministro de Desarrollo Territorial- y tiene estima por Juan Zabaleta -ministro de Desarrollo Social- y Gabriel Katopodis -ministro de Obras Públicas-, que jamás dudaron en respaldar in totum la agenda política de la Casa Rosada.

Ferraresi es un ex intendente de Avellaneda que conoce los secretos del poder y la política y sabía que Cristina aprovecharía el acto de la CTA para ejecutar otro movimiento de su ofensiva contra el Presidente. Sin embargo, aceptó que la Vicepresidenta llegara a su distrito y no dudó en ocupar una silla a su izquierda en el escenario montado para la ocasión.

Zabaleta y Katopodis -también ex intendentes del conurbano- jamás podrían haber pensado que existía una tregua entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Pero se mostraron cerca de Máximo Kirchner, cuando el líder de la Cámpora ya no habla con sordina respecto a las capacidades personales y políticas del jefe de Estado.

Alberto Fernández seguirá con atención como evoluciona la estrategia de seducción política que ya inició CKF hacia la campaña presidencial 2023. No tomará represalias políticas, pero ratificará sus intenciones de disputar su reelección en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Y esa decisión, con su peso propio, terminará de identificar a los propios y a los que ya cruzaron con Cristina.

El Presidente se encargó de reiterar su confianza a los funcionarios y aliados cuestionados por la Vicepresidente: Guzmán, Pesce, Moroni, Marcó del Pont y Persico. Pero ese gesto político fue tomado con sobria cautela: cada vez que Cristina disparo, dio en el blanco.

Y Alberto Fernández hizo muy poco para prohibir esa caza política que aún continúa en temporada.

Fuente: Infobae.

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