Feature 2

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Morbi volutpat justo sed efficit cursus. Mauris fringilla quam.

Atlético cayó ante Racing

Era la tarde para reafirmar en la cancha el discurso que repitió Fernando Gago a lo largo de las últimas semanas: “Vamos a pelear hasta la última fecha”. Y Racing demostró que va a estar ahí, porque tuvo ambición, salió decidido a ganar, presionó alto, anuló a Atlético Tucumán y hasta pudo haberle hecho más goles.

La Academia pudo corregir las infinitas ventajas defensivas que venía otorgando y derrotó 2-0 al Decano, en el Cilindro, con goles de Enzo Copetti y Eugenio Mena. Con tres finales por delante, quedó a un punto del líder Boca aunque con la motivación alta para quedarse con la Liga Profesional.

Esta vez el ajuste de tuercas que realizó Fernando Gago le dio bastante resultado. Al menos en el primer tiempo. El DT decidió retocar la defensa: afuera Mura (venía muy bajo) adentro Iván Pillud, un experimentado. Y corrió a Gonzalo Piovi a la zaga, en lugar de Emiliano Insúa, otro que venía de un flojo partido ante Defensa.

Arriba no tocó nada. Y estuvo más que bien. Porque lo mejor de Racing volvió a ser el ataque. Sobre todo en el inicio del partido, donde se vio la presión alta que propone siempre más el valor agregado de una tarde iluminada de Johan Carbonero. Endiablado por la izquierda, en una sociedad más que interesante con el chileno Eugenio Mena, el colombiano hizo la diferencia en cada ataque.

Pero, vaya paradoja, el primer gol llegaría a los cuatro minutos gracias a un blooper de Carlos Lampe, uno de los puntos altos que tuvo Atlético a lo largo de la Liga Profesional. El boliviano quiso darle el pase a Thaller, la dejó corta y Copetti, el que va a todas, uno de los nueves más molestos del fútbol argentino, la empujó solito. Insólito. Pero merecido.

De todos modos, a Racing le faltó aplomo. La famosa elaboración, esa pelota que suele viajar de punta a punta, no se vio tanto. Y mucho tuvieron que ver las continuas imprecisiones del paraguayo Rojas, un día intermitente de Vecchio, al igual que del Lolo Miranda.

Aunque el Decano no tuvo situaciones de peligro, metió algunas contras picantes. La más clara, un remate cruzado de Coronel luego de un exquisito pase de Tesuri. Para lo que venía sufriendo Racing en la parte defensiva, la primera parte fue un pequeño avance. Logró sostener el cero. Y, desde ahí, el resto fue esperar otra luz brillante que marcara el camino arriba: y sí, apareció Vecchio para tirar una pared con Mena, y Copetti para pivotear y tocar con el chileno, que sacó un zurdazo cruzado. Así se fue al descanso. Con la seguridad (y el desafío) del 2-0.

Si bien apenas movió la pelota Carbonero definió mal en un mano a mano, de pronto volvieron las lagunas en el retroceso. Al minuto, Pillud tuvo un cierre transcendental y después Bruno Bianchi clavó un cabezazo en el travesaño. La zona de confort de la ventaja por dos goles le jugó en contra a la Academia en ese arranque del ST.

De pronto, quedó envuelto en una nube de dudas, corrió detrás de la pelota y tuvo que contar con algunos cruces del tiempista Sigali. Fueron más errores propios no forzados que méritos de ATU, que casi resignó el ataque en gran parte del juego.

Gago vio que Pusineri tiró tres puntas. Obligado, el visitante le iba a dejar espacios. Así que movió el banco: adentro Jonathan Galván para pegarse al Polaco Menéndez en las pelotas aéreas y para armar una línea de cinco. Y además metió al vertical Carlos Alcaraz, para que rompiera llegando desde atrás. En la primera que tocó Charly, casi convierte.

El DT de Racing entendió que el partido pedía más pelotas largas para jugar con el terreno a favor y olvidarse por un rato del pase corto. Y, con esta fórmula, Carbonero, un sónico en cada ataque, pudo haber convertido el tercero luego de gambetear y gambetear. Lampe, como arquero de handball, se lo impidió… Pintita siguió con la rotación, le dio minutos a Cardona, mandó a Hauche y a Gómez, con ese claro mensaje de que todos son indispensables.

Racing ganó una gran final, y lo hizo con personalidad. Se metió en la Copa Libertadores, pero además quedó bien posicionado para pelear el campeonato hasta el final. No tuvo el brillo de siempre en la elaboración, pero supo ser contundente y fue inteligente para manejar los tiempos del juego y ser superior al que al equipo revelación del torneo. Ahora deberá viajar a Santa Fe para visitar a Colón, luego irá al Sur ante Lanús y cerrará ante River. La ilusión está por las nubes. Y está bien que así sea.

Fuente: Olé.

Copyright © 2022 La Papa

Todos los derechos reservados

Copyright © 2022 La Papa i Todos los derechos reservados