La Papa

Canasta de productos: idas y vueltas entre gobierno y alimenticias

Durante los últimos días se cruzaron documentos con los productos que las empresas estarían dispuestas a ofrecer, y los precios a los que los pretenden vender.

El Gobierno prepara los últimos detalles de lo que será la nueva canasta básica de alimentos -que al menos en los primeros borradores oficiales fue bautizada como “Canasta Hogar”-, y discute con las empresas tanto una reducción en los precios a los que pretenden venderlos, como cambios en el tipo de productos que están dispuestos a incorporar en este nuevo programa.

Dependiendo de cada empresa, las propuestas contienen entre tres y cinco productos, y al menos por el momento no se les exige que se trate de aquellos de primeras marcas, sino que pueden incluir los que les resulte más convenientes.

La idea en un principio es que esta iniciativa ya se ponga en marcha la semana que viene con entre 100 y 120 productos o, al menos, a partir del 15 de mayo próximo, cuando vence Precios Máximos, que sería reemplazado justamente por esta canasta.

Sin embargo, esto dependerá de cómo avancen las negociaciones entre el Gobierno y las empresas. Según afirman en despachos oficiales, el Gobierno no tiene “ningún tipo de apuro” en que comience a rodar este nuevo intento por controlar la inflación.

Sostienen que la idea “no es apurar los tiempos”, y que una vez que se lance la canasta será porque se cumplen todos los parámetros que habían sido establecidos.

Durante los últimos días las alimenticias hicieron llegar sus propuestas a la Secretaría de Comercio Interior, que luego devolvió los documentos con las correcciones correspondientes a cada caso.

En algunos se reclamó presencia de algunos productos específicos, mientras que en otros bajas de precios. Y en este último punto es donde se dan algunos de los inconvenientes centrales. Según los esquemas diseñados por las compañías, los precios que se presentaron “están al límite del nivel de rentabilidad”, por lo que la idea de venderlos más baratos les generaría una rentabilidad negativa.

“Ya más con el tema precios no podemos jugar. Desde hace más de un año que estamos dentro de Precios Máximos y los incrementos que se nos permitieron fueron casi nulos. Si no nos ponemos de acuerdo en este aspecto realmente será muy complicado”, sostuvo a El Cronista uno directivo de una de las alimenticias que ya tuvo algunos intercambios de ideas con Comercio Interior.

El otro gran punto de discordia es la continuidad de Precios Máximos. En un principio se había anunciado de modo informal que la canasta de productos básicos sería su reemplazante, con lo que se daría lugar a un insistente reclamo empresarial.

Sin embargo, cabe la posibilidad de que el Gobierno opte por esperar a ver el avance de esta canasta, para que solo una vez que se compruebe que todo marcha tal cual lo planeado, sí se optaría por eliminar Precios Máximos, por lo que ambos programas convivirían durante un tiempo.

Mientras tanto, el Gobierno también pone el foco en que todos los centros de venta del país tenga entre sus ofertas los productos que estarán contemplados en esta canasta, algo que aparece complicado, sobre todo en aquellos que no son grandes superficies.

FUENTE: ElCronista.

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