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Cristina Kirchner responsabilizó a Alberto Fernández de la crisis económica

Tuvo que aclarar que «la unidad del Frente de Todos nunca estuvo ni estará en discusión» porque la contundencia de las críticas era cada vez más firme a medida que avanzaba en su monólogo. En un durísimo discurso de más de una hora, Cristina Kirchner volvió a cuestionar el programa económico de Alberto Fernández, aludió a un proceso inflacionario «disparado» y al «festival de importaciones» que licua los dólares, producto de un «Estado estúpido en donde no se articula la información» entre las diferentes oficinas del gabinete económico del Gobierno.

«No es que nos falten dólares, los dólares están afuera. Sí, hay festival de importaciones, lo dije el otro día en YPF. Y creo que debemos pensar, el Gobierno debe pensar como articular más adecuadamente el Banco Central, el Ministerio de la Producción, AFIP y la Aduana, esto tiene que ser articulado, con lo cual no estaría sucediendo. Estas cosas son también usar la lapicera, no hace falta pelearse, ni agarrarse de los pelos», planteó la ex Presidenta en el cierre del plenario nacional de la CTA, en Avellaneda, flanqueada por buena parte de la dirigencia, una puesta en escena con la que se desentendió de la crisis del programa económico y responsabilizó directamente a la gestión de la Casa Rosada.

Es el tercer discurso público de la Vicepresidenta en un mes y medio -su primera reaparición fue en Chaco, después en Tecnópolis, en el reencuentro con el jefe de Estado, y ahora en el Gran Buenos Aires- en el que revalidó sus reproches al rol de los ministros más identificados con Alberto Fernández.

«Esto es tener funcionarios y funcionarias que funcionen, que se sienten a discutirles, no hay que agacharles la cabeza, y tampoco pelearse, se puede hacer», presionó la ex Presidenta al aludir a su famosa frase del 2020 y al machacar, como hace tres viernes, con el «festival de importaciones» y el ejemplo de la empresa Techint y la importación de caños para la construcción del gasoducto Néstor Kirchner.

«Esto no es un problema de amores y odios, esto es un problema de plata. Somos terceros en evasión y terceros en activos en el exterior», destacó en el Parque de la Estación, en el corazón de Avellaneda, como uno de los factores principales, según ella, del aumento de la inflación.

La escuchaban en las primeras filas Axel Kicillof, Mayra Mendoza, Andrés Larroque, Sergio Palazzo, Roberto Baradel, Leopoldo Moreau, Omar Plaini, Pablo Moyano, Fernando Espinoza, Federico Achaval, Mariano Recalde, María Luz Alonso, Víctor Santa María, Mario Secco, Tristán Bauer, Vanesa Siley, Walter Correa, Cristina Álvarez Rodríguez, Magdalena Sierra y Eduardo Valdés, entre otros dirigentes identificados con el kirchnerismo.

No hubo ni un solo funcionario o dirigente referenciado genuinamente con el Presidente en un evento que organizó la CTA por el aniversario del Día de la Bandera bajo el lema de la «Argentina bimonetaria», el tópico preferido de la vice.

También seguían atentamente el discurso Jorge Ferraresi, el anfitrión, y Hugo Yasky, que se refirió a la vice como «la figura más importante de la política de todos estos últimos años» y no mencionó nunca al Presidente.

Cristina Kirchner tampoco se refirió a Fernández por su nombre, ni nombró a Martín Guzmán, su blanco preferido. Pero su extensa crítica al rumbo de la gestión económica fue, tal vez, la más efusiva desde que asumió la Vicepresidencia.

Según la ex Presidenta, el proceso actual inflacionario no obedece ni a la «emisión monetaria», ni al «déficit fiscal» ni a la «oferta y la demanda». Sí a los grandes márgenes de ganancias de algunas de las principales compañías -mencionó a «una alimenticia» que ganó un 412% en los últimos años- y a la evasión y la fuga de activos en el exterior.

Ahí fue cuando aprovechó para fustigar al Banco Central, a la Comisión Nacional de Valores, al Ministerio de Desarrollo Productivo y a la AFIP.

«La presencia de Daniel Scioli en el Ministerio de la Producción, del funcionario que han puesto en Aduana, tengo expectativa de que puedan reencausar las cosas», resaltó la ex mandataria en referencia a los dos últimos cambios del gabinete que, según trascendió, contaron con su visto bueno: el ex embajador en Brasil en lugar de Matías Kulfas, y Guillermo Michel, que asesora a Sergio Massa, en reemplazo de Silvia Traverso, en la dirección de Aduanas.

El futuro de Mercedes Marcó del Pont es cada vez más sombrío en ese sentido: según aseguran, la vice está especialmente fastidiada con la titular de la AFIP.

«No me interesa quedar bien con ningún funcionario, a mí me importa quedar bien con la sociedad, con los argentinos, con los que nos votaron, con ellos me interesa quedar bien. A eso no voy a renunciar. Es fundamental que entendamos que el gran problema que hoy tiene la Argentina, la inflación, es producto de lo que les decía, la evasión, porque a todo proceso de evasión primero estuvo un proceso de endeudamiento», abundó, y apunto: «Esta inflación es producto del endeudamiento criminal de los cuatro años del macrismo».

Según confiaron a este diario en la previa del acto, Cristina Kirchner podría hablar en público cada vez más seguido. «Es la única que puede explicar estas cosas», resumió un dirigente antes de sentarse entre las primeras filas del galpón del paquete municipal, plagado de militantes de la central obrera. «Ahora hay que ver si nos escuchan», aseguró otro después del cierre, en obvia alusión a la Casa Rosada.

«Han estafado a la Argentina. Y todos tienen miedo. No hay voluntad ni actitud de cambiar las cosas para desarmar lo que fue una verdadera estafa de los argentinos. Creo que es necesario charlar de estas cosas», insistió la ex Presidenta. En el kirchnerismo repiten como un mantra que Fernández tiene que llamarla y convocarla a discutir la gestión. Por ahora, el Presidente no lo tiene entre sus planes.

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