Cristina vuelve a hablar el lunes en un plenario de la CTA

Tres semanas después de su última alocución pública junto a Alberto Fernández, la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, volverá a presentarse en un acto como protagonista y oradora central este lunes en la localidad de Avellaneda. Lo hará en un plenario de la CTA de los Trabajadores, que conduce Hugo Yasky, a partir de las 16 en el Parque de la Estación de esa ciudad bonaerense. Será su primera intervención en público luego del acercamiento al Presidente durante el acto por el centenario de YPF que desembocó, al día siguiente, en la renuncia forzada del Gabinete nacional de Matías Kulfas, exministro de Desarrollo Productivo y uno de los apuntados por el kirchnerismo.

La expresidenta se presentará al cierre del plenario que tendrá como primer orador al ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat –y exintendente de Avellaneda-, Oscar Ferraresi, seguido del propio Yasky, gremialista docente y diputado nacional por el Frente de Todos. La CTA, en pleno trámite para impulsar acciones sindicales de protesta contra los formadores de precios por la escalada inflacionaria, hacía tiempo que invitaba a Cristina a sus convocatorias. Se trata de la central obrera preferida de la vicepresidenta y la única cuya cúpula, que integra también el docente bonaerense Roberto Baradel, le responde linealmente.

El acto, que coincidirá con la conmemoración por el Día de la Bandera, tiene para la CTA de los Trabajadores el carácter de instancia previa al Congreso anual que realizará el 1 y 2 de julio y en el que quedarán asentados los criterios para sus futuras acciones de protesta así como de sus elecciones internas. La coincidencia con la efeméride patria no parece azarosa: en varias oportunidades Cristina declaró que Belgrano es su prócer favorito.

“20 de junio: la vigencia de Belgrano. Estado, mercado y precios. Producción, trabajo y política social en una Argentina bimonetaria” es el lema de la convocatoria de la central sindical alterna. La invitación prevé la asistencia de 1800 delegados de la organización y de un centenar de invitados entre referentes de otras centrales obreras (la CTA tiene nexos con el Frente Sindical que encabeza Pablo Moyano y la Corriente Federal de Trabajadores, que tiene como referente al bancario Sergio Palazzo, ambos de la CGT), políticos y dirigentes sociales y empresarios del sector pyme.

La relación de Cristina con el sindicalismo fue tradicionalmente pendular y por momentos, tensa. Como Presidenta sostuvo en su primer mandato la alianza que Néstor Kirchner había trabado desde 2003 con Hugo Moyano pero la rompió en 2012 y sólo la reanudó en la campaña electoral de 2019. Con la CGT su vínculo fue históricamente reducido y marcado por la desconfianza, y la respuesta de sus referentes estuvo en esa sintonía con algunas pocas excepciones como en el caso de Gerardo Martínez (Uocra). En cambio con la CTA de los Trabajadores hubo plena concordancia desde siempre. Sobre la base de esas preferencias la vicepresidenta eligió sus postulantes electorales de extracción sindical: tres de espacios disidentes de CGT, Palazzo, Vanesa Siley (judiciales de Sitraju), Walter Correa (curtidores), y el propio Yasky.

Cristina también pivoteó sobre sus aliados del gremialismo a la hora de incidir en la política de ingresos, al promover y celebrar aumentos salariales que nominalmente podían presentarse por encima de los generados bajo los parámetros del Gabinete económico de Alberto Fernández. En 2021 y este año lo hizo de arranque al convalidar incrementos para el personal legislativo –bajo su órbita junto con la de Sergio Massa- antes del inicio de cada ronda de paritarias.

Fuente: Ámbito.

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