La oposición logró darle media sanción en Diputados a la boleta única

Con los diputados justos primero para reunir el quórum y con un margen apenas mayor en el momento de la votación, los bloques opositores consiguieron aprobar el proyecto de boleta única de papel en la Cámara de Diputados y de ese modo le dieron un golpe al oficialismo en el Congreso. El Frente de Todos rechazó la iniciativa y buscará frenarla en el Senado.

Luego de un acuerdo para avanzar con la reforma y unificar un dictamen, los opositores lograron avanzar en una sesión que demandó unas nueve horas y en la que hubo cruces y levantó la temperatura al final, con la percepción del resultado puesto una vez que Juntos por el Cambio, el interbloque Federal y otros diputados consiguieron el quórum con 129 presencias. Ya entrada la noche la iniciativa fue aprobada por 132 votos a favor, 104 en contra y 4 abstenciones.

Los opositores fundamentaron el proyecto en que daría “más transparencia a la elección”, implicaría un ahorro en los gastos y mayor sustentabilidad que el sistema actual por la menor impresión de boletas. “Va a garantizar que la persona que queremos votar esté siempre en el cuarto oscuro. El mundo ya saldó esta discusión. El 90% de los países democráticos tiene este sistema”, aseguró el radical Miguel Nanni en el inicio.

“El sistema electoral es fiable, pero es necesario cambiar el instrumento. Hay robo de boletas, hay fiscales pagos, las estructuras de quienes son gobierno tienen ventaja”, siguió Florencio Randazzo, otro de los que habló como miembro informante.

Los diputados del Frente de Todos bajaron al recinto una vez que la oposición había reunido el quórum, y en los discursos de rechazo al proyecto insistieron en que “no forma parte de la agenda de la ciudadanía”, rebatieron los argumentos de que bajaría los gastos y alegaron que podría generar dificultades para votar.

“Estamos modificando un sistema que es fiable. Esta reforma viene saliendo con fórceps, no es natural, no hay un consenso”, replicó el oficialista Hernán Pérez Araujo. Durante el debate se repitieron las alusiones a un “avance intempestivo” de los opositores. “Se unieron dos veces: una para dejarnos sin Presupuesto y otra para imponernos esto sin consenso”, cuestionó entrada la tarde Leopoldo Moreau.

Con unos 130 apoyos confirmados -los 129 del quórum más Victoria Villarruel, que llegó tarde-, los impulsores de la boleta única confiaban en imponerse en la votación. A principios de mayo habían reunido 133 diputados para forzar el tratamiento, pero esta vez faltó Mario Negri -jefe del bloque radical- por Covid positivo y Romina del Plá -había acompañado el emplazamiento a las comisiones- se plegó al resto de los legisladores de la izquierda.

A su vez, el neuquino Rolando Figueroa generó incertidumbre hasta último momento. En la previa se había movido con la oposición, no dio quórum y luego en su discurso acompañó el proyecto, con ambivalencia. “Estamos a favor, pero creemos que nos quedamos medio camino”, matizó.

El proyecto acordado tomó el modelo cordobés, con los cargos nacionales en una misma boleta, fotos de los primeros dos candidatos en todos los casos y hasta cinco nombres en la categoría de diputados. En caso de elecciones provinciales simultáneas con otro sistema, habría doble urna. Fijaron una opción para elegir la lista completa. El orden quedaría definido por sorteo y las boletas las imprimiría el Estado.

A partir del éxito de la movida opositora para avanzar con la reforma, sobrevoló la sesión y surgió la pregunta en los pasillos del Congreso sobre si será el inicio de otros acuerdos entre esos bloques para impulsar otros proyectos. “Espero que sea solamente el primer paso para bajar los impuestos, eliminar gastos que no son indispensables, mejorar la educación, luchar contra las mafias…”, se entusiasmó en el recinto Rogelio Frigerio.

Al final Germán Martínez aludió a ese punto: “No les interesa la boleta única, como pasó con Bienes Personales. Lo único que les interesa es la demostración de una mayoría mínima circunstancial”. Ya arrancaron las conversaciones entre Juntos por el Cambio y otros bloques para unificar una posición sobre la ley de alquileres. Otros temas asoman más complejos.

Hubo algunos discursos más exaltados. “Comparto los dichos sobre que la gente no es pelotuda, tiene razón, pero la gente también dice que Macri es un imbécil”, arremetió el oficialista Aldo Leiva, y reivindicó a Hipólito Yrigoyen, eje de una controversia entre el PRO y el radicalismo. “Tuvimos un presidente que mandaba balas a Bolivia. ¿Ustedes quieren fortalecer la democracia?”, tambien el camporista Santiago Igón apuntó contra el fundador del PRO.

«Gobernaron 15 de los últimos 19 años y se encargaron de hacer mierda a la Argentina», replicó más cerca del cierre Cristian Ritondo. Legisladores de Juntos por el Cambio aprovecharon para apuntarles a los gobernadores peronistas. “Muchos en este recinto son claramente funcionales a las oligarquías provinciales que se perpetúan en el poder”, cuestionó el catamarqueño Rubén Manzi. El puntano Claudio Poggi también cargó contra Alberto Rodríguez Saá.

Los oficialistas a su vez aludieron a la boleta partidaria como «instrumento de militancia”. Desde la oposición lo atribuyeron al menor “arrastre” que tendrían las principales figuras en el resto de las categorías si prosperara la reforma.

Aun después del avance que implicó para los opositores, fuera del recinto la mayoría admitía que será difícil que llegue a implementarse por el escenario más favorable al oficialismo en el Senado y en caso de convertirse en ley la instancia del eventual veto de Alberto Fernández. “Será una victoria a lo Pirro”, descontó en la sesión el cordobés Carlos Gutiérrez. Carla Carrizo pidió al Senado “que no sea conservador” en el tratamiento. También al Presidente: “Que no lo vete”.

Fuente: Clarín.

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