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Los desafíos con los que asumió Daniel Scioli

El mayor desafío con el que asumió Daniel Scioli es la falta de dólares en el Banco Central. Es el principal pedido de los empresarios que participaron del acto de su asunción en el Museo del Bicentenario y no ocultaron ni el optimismo que les genera el flamante ministro de Desarrollo Productivo ni la extrema necesidad de divisas para importar materias primas para después exportar y completar el círculo de ingreso de dólares al país.

Lo dijo Martín Cabrales con quien tiene una coincidencia de sangre, la pasión por la ciudad de Mar del Plata. «Necesito urgente importar café», le respondió a El Cronista y contó que espera la reunión del directorio del Banco Central de este jueves.

El empresario del café se mezcló con empresarios, como Osvaldo Cornide de CAME y Daniel Rosato de IPA, funcionarios, diputados, intendentes, gobernadores y sindicalistas. «Martín Cabrales» se presentó y tendió su mano a Luis D Elía que también dijo que espera que el ahora ex embajador «ayude a recuperar el aparato productivo».

El presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, habló de los «tiempos difíciles en el mundo» y se mostró dispuesto a buscar «una estrategia común». Dijo, como varios de los que asistieron al acto, que «hemos trabajado muy bien con Scioli como embajador y con ese mismo espíritu vamos a trabajar». Obviamente también destacó que el mayor problema es la generación de divisas.

Además de cómo sostener la reactivación industrial en un contexto de falta de dólares, con foco especial en quienes invirtieron y no pueden seguir importando insumos, los otros desafíos que apremian al reemplazante de Matías Kulfas son el impulso al litio y la minería, la industria del conocimiento y ayudar aún más a que las pequeñas y medianas empresas accedan al crédito. También dijo que trabajará en línea con otros ministros e incluso agendó su primera reunión con el de Educación, Daniel Filmus.

PRESENCIAS POLÍTICAS

La expectativa se reflejó en la alta asistencia. Hubo tres gobernadores, el bonarense Axel Kicillof, el riojano Ricardo Quintela y el pampeano Sergio Ziliotto. Varios bonaerenses de peso como Fernando Espinoza que tuvo su ronda de negocios en Brasil armada por Scioli y su equipo; el diputado provincial Mariano Cascallares de Almirante Brown y Gustavo Menéndez en calidad de presidente del Grupo Bapro y en uso de licencia como jefe comunal. Hubo una amplia representación de sindicalistas, como Héctor Daer, Pablo Moyano, Omar Plaini, Rodolfo Daer, Abel Furlán y Víctor Santa María entre otros. Varios aprovecharon para hablar a favor de la débil unidad.

Desde el Congreso corrieron tras votar las leyes de alivio fiscal para monotribustistas y autónomos la diputada Victoria Tolosa Paz, el diputado entrerriano Marcelo Casaretto y la senadora kirchnerista Juliana Di Tullio. La sesión fue la razón esgrimida desde la presidencia de Diputados para que no asistiera Sergio Massa. Incluso Scioli tuvo que responder preguntas incómodas sobre el vínculo entre ellos. «Todos tenemos un alto sentido de la responsabilidad, la gente en 2019 nos dijo únanse», contestó al ser preguntado por su relación con la Vicepresidenta Cristina Kirchner y con Massa. Y adelantó que trabajará con ellos a favor de leyes pendientes como la de la agroindustria y la de electromovilidad.

El gabinete estuvo casi completo y varios de ellos, como el ministro de Economía Martín Guzmán y la secretaria de Legal y Técnica Vilma Ibarra compartieron charla previa con Scioli en el despacho presidencial. El sciolismo también volvió a la Casa Rosada, entre ellos su ex jefe de gabinete Alberto Pérez y otros ex funcionarios bonaerenses como Silvina Batakis, Cristina Alvarez Rodríguez, Mario Oporto y Martín Ferré. Incluso estuvo el massita José Ignacio de Mendiguren y el ex compañero de fórmula de Scioli, el kirchnerista Carlos Zannini. Hubo varios empresarios más como Marcelo Figueiras, Daniel Vila, Eduardo Eurnekian y Jorge Fontevecchia. Y funcionarios como el secretario de Energía, Darío Martínez, y el titular de Aerolíneas Argentinas, Pablo Ceriani.

GESTOS PRESIDENCIALES

El Presidente no le dejó toda la vidriera a Scioli. Junto a ellos estuvo Agustín Rossi, en comisión al frente de la Agencia Federal de Inteligencia y a la espera de que su pliego se vote en el Senado. «Quiero darte la bienvenida de nuevo», celebró Alberto Fernández que después lo estrechó en un muy efusivo abrazo.

Antes de tomarle la jura y agradecerle a Scioli que haya aceptado el cargo de inmediato, el Presidente habló en un tono cansino al referirse a su amigo Matías Kulfas. Describió la pandemia y las medidas adoptadas hacia los trabajadores y las empresas. «Nos recuperamos bien, recuperamos el empleo y la industria y en muchos de estos resultados tiene que ver Matías Kulfas. Quiero agradecerle todo lo que hizo», señaló tras la renuncia del ministro que terminó declarando en Tribunales por alentar la sospecha de un direccionamiento en la licitación de caños para el gasoducto Néstor Kirchner.

Fernández aprovechó para hablarle a la interna. «Nadie sobra, todos hacemos falta», destacó antes de repetir: «Quiero darte las gracias Daniel porque cuanto te llamé estuviste». Y también a los empresarios.

«Necesito que todos entendamos por favor que necesitamos la máxima unidad y el máximo esfuerzo», resaltó y pidió «no perder todo lo bueno que hemos hecho». Además de reconocer que su objetivo es recuperar el salario apuntó que «hay que terminar con la avaricia de ganar mucho en poco tiempo. Ninguna sociedad crece si no crecemos todos», apuntó.

PROMESAS SCIOLISTAS

«Quiero dar la tranquilidad, la previsibilidad, porque muchas veces se instalan incertidumbres sobre la cuestión de la perspectiva, de las reservas. Argentina está hoy arriba de los U$S 7.000millones de dólares mensuales de importaciones y por lo tanto evidentemente no hay cepo ni súper cepo, lo que hay es una administración responsable y esto me parece muy bien», afirmó sobre la falta de divisas después del acto, del que participó la familia de Scioli, su actual pareja Gisela Berger y su hija Lorena acompañada por su madre. En una conferencia de prensa en el mismo Museo del Bicentenario el ministro dijo que una de sus prioridades serán las pymes y que lo hará con el Banco Nación, el Provincia y el BICE que preside De Mendiguran, «un hombre de extraordinaria experiencia». Sobre las divisas, dijo que hay que «tenemos que administrar responsablemente las reservas» aunque admitió que es una necesidad de las empresas.

«No estamos para comentar los problemas que son obvios sino para solucionarlos», esquivó las preguntas sobre las grietas internas respecto a la gestión del Gobierno, atento a que deberá hacer equilibrio.

Anticipó que viajará para ver las economías regionales porque «mi mejor oficina es la calle» y evitó decir si quiere ir por una revancha electoral en el 2023. «Vine sin especulación política, si hubiera especulado me hubiera quedado en Brasil», contestó mientras lo miraban detrás de la valla quienes regresaron con él desde la embajada imprevistamente. Mientras hablaba se acercó una niña vestida de blanco, con una hebilla con los colores de la bandera y un vaso de agua. «Es mi nieta» contó el ministro en el medio de la conferencia mientras bebía. Y cuando despidió cariñosamente a Camila dijo, orgulloso, por micrófono: «Es abanderada en la escuela».

Fuente: El Cronista.

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