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Lula y Bolsonaro van a segunda vuelta

El expresidente Lula da Silva se impuso en las elecciones en Brasil este domingo con el 48,35% de los votos, frente al 43,27% del mandatario ultraconservador, Jair Bolsonaro, quien ve revivir su plan de reelección tras lograr una mejor performance de la anunciada por los sondeos. La jornada, que transcurrió sin hechos de violencia, estuvo marcada por las largas filas en los centros de votación. El Tribunal Superior Electoral ratificó el resultado final y confirmó que habrá segunda vuelta.

El resultado, con tan mínima diferencia entre los dos candidatos, plasma de una forma categórica la polarización que vive Brasil y abre un período de incertidumbre en el principal socio de Argentina y la principal economía de América Latina. El balotaje se celebrará el 30 de octubre.

«Unas elecciones limpias deben ser respetadas», dijo Jair Bolsonaro tras votar en el barrio Vila Militar de Río de Janeiro, y deseó que «venza el mejor», aunque sin responder si iba a aceptar los resultados.

Por la noche, tras el resultado, el presidente brasileño afirmó que venció a la «mentira» al hablar del resultado de los comicios octubre. «Vencimos a la mentira de Datafolha», aseguró Bolsonaro refiriendo a los sondeos de esa agencia de mediciones de la opinión pública, que había proyectado que Lula vencería por el 50 % contra el 36%.

Levantando los pulgares en símbolo de victoria, Lula da Silva votó por su parte en Sao Bernardo do Campo, región de San Pablo, donde se forjó como líder sindical en los años setenta. «Este país precisa recuperar el derecho de ser feliz. No queremos más odio», agregó en alusión a la polarización de la sociedad que se ha acentuado bajo el gobierno actual.

Luego de la confirmación del Tribunal Superior Electoral de los resultados finales, Lula subió al escenario en el bunker de campaña ubicado en San Pablo para agradecer al pueblo brasileño por haber concurrido a las urnas a votar en paz y se mostró optimista respecto al balotaje de fin de mes.

“Nunca gané una elección en primer turno. Todas las que gané fueron en segundo turno”, dijo y adelantó que “la lucha continúa hasta la victoria final”.

Por primera vez en Brasil, todos los colegios electorales cerraron al mismo horario, las 17:00 locales, pero debido a la enorme cantidad de personas que se acercaron a los centros de votación en las grandes ciudades del país la votación se extendió por sobre esa hora.

Largas filas de votantes y demoras de hasta tres horas fueron la postal de estas elecciones, las más polarizadas en la historia de Brasil y cuya campaña estuvo marcada por la violencia política que dejó tres muertos.

El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Alexandre de Moraes, destacó el clima de «absoluta tranquilidad» y dijo que no «es posible afirmar», como era señalado en las redes sociales, que las largas filas que se observaban en algunos centros se deban a problemas de biometría en vez de a una mayor participación de lo habitual.

Bolsonaro, de 67 años, ha gobernado el mayor país de América Latina a golpe de crisis, especialmente con una fustigada gestión de la pandemia que dejó 686.000 muertos y un desafío constante a las instituciones democráticas. Mantiene un sólido apoyo entre el electorado evangélico, el agronegocio y los sectores más conservadores.

Lula, que presidió Brasil durante un periodo de fuerte crecimiento y dejó el poder con un envidiable índice de popularidad, vuelve al ruedo político con 76 años y sin poder sacudirse la mancha de la corrupción, aunque sus condenas en el escándalo «Lava Jato» fueron anuladas por motivos procesales.

Excarcelado en 2019 tras pasar 19 meses en prisión, Lula cuenta con el apoyo de las clases populares, las mujeres y jóvenes y trata de seducir al mercado y sectores moderados. Su candidato a vicepresidente es el tecnócrata Geraldo Alckmin, quien podría ocupar el cargo de ministro de Economía.

Desde hace meses, Jair Bolsonaro arremete sin ninguna prueba contra la fiabilidad del voto electrónico vigente en Brasil y, en las últimas semanas, directamente contra el Tribunal Superior Electoral, al que acusó de planear la victoria de Lula da Silva.

Su actitud ha llevado a muchos observadores a temer violencia por parte de sus seguidores, como ocurrió con el asalto al Capitolio en Estados Unidos en 2021 tras la derrota de Donald Trump. La administración de Joe Biden, de hecho, realizó un llamado para que los resultados sean respetados.

Fuente: Ámbito.

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