La Papa

Martín Guzmán, en la previa de un viaje clave: retiro en la costa y las nuevas medidas con los funcionarios alineados a su plan

Suena a paradoja, pero en medio del salto inflacionario más importante de los últimos 20 años y con una crisis energética en ciernes, el ministro de Economía, Martín Guzmán, parece haber encontrado algo de calma en los últimos días.

Es que, a pesar de los rumores permanentes sobre su salida del gabinete de Alberto Fernández y en un contexto de lluvia de dardos envenenados que caen desde todos los flancos, pero con mayor ferocidad desde el cristinismo, el ministro parece disfrutar de cierto sosiego, tanto que pasó buena parte del fin de semana de Pascuas con su equipo, en una suerte de “retiro” de trabajo en Chapadmalal.

El Presidente –con quien habló este fin de semana, como es habitual, y con quien volverá a hablar hoy– lo confirma en su cargo casi a diario y las metas del acuerdo con el FMI, seguramente el mayor logro de su gestión, van a tardar algunos meses en ser escrutadas, más allá de que ambas partes saben que ya quedaron viejas.

El fin de semana largo en la costa, mientras preparaba la valija para su viaje a Washington, donde participará de la reunión de primavera FMI-Banco Mundial (preparación de la Asamblea Anual conjunta de ambos organismos, que se realiza en octubre), Guzmán siguió con su agenda de distribución del ingreso y cobrar por “renta inesperada”, algo que generó críticas en el campo y otros sectores, para pagar algún tipo de ayuda social, al estilo IFE.

Además, dio un paso adelante en un tema clave, la realización de la Audiencia Pública sobre tarifas, convocada por el secretario de Energía, Darío Martínez. En definitiva, Guzmán está decidido a aplicar rajatabla lo que dijo en una entrevista por TV: “gestionaremos con la gente que esté alineada con este rumbo económico”.

En medio de esta tensa calma, Guzmán viajará esta noche a la reunión del Fondo y el Banco Mundial en Washington, que gana relevancia por el contexto: si bien será un plenario de ministros y titulares de bancos centrales, no de jefes de Estado, sobrevuela la idea de EEUU de sacar a Rusia de la mesa del G20 por la invasión a Ucrania, o, al menos, discutir nuevas sanciones. La expulsión no parece posible, por la presencia de China y otros países, pero la sola idea suma expectativa al encuentro.

Guzmán viajará con dos de sus funcionarios Raúl Rigo (Hacienda) y Ramiro Tosi (Financiamiento), y otros asesores. También asistirá, más avanzada la semana, Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, con foco en financiamiento externo y reuniones en el Banco Mundial y el BID –el organismo que buscó presidir si éxito, al menos hasta ahora–, entre otras. A pesar de que estaba confirmada su presencia, el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, decidió bajarse del avión en las últimas horas y encender el Zoom. Esta reunión del Fondo tiene un formato híbrido y buena parte de los encuentros podrán seguirse de manera virtual. Con todo, aún no está confirmado si habrá bilateral entre Guzmán y la economista búlgara que comanda el FMI, aunque se descartan reuniones técnicas con parte de la comitiva y las segundas líneas del organismo, como viene ocurriendo semanalmente.

“Martín prefiere estar. Es importante porque verá a Georgieva y porque es un viaje sin mayores riesgos. Es la primera vez que va y está todo ya arreglado … allá. Acá, claro, quedan los dos temas locales que lo ocupan: energía e inflación”, dicen en su entorno y aclaran que son sus focos desde siempre, no sólo desde ahora.

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