Néstor Kirchner nunca quiso que los intendentes manejaran los planes sociales

Cuando a fin de año Juan Zabaleta habilitó que las personas anotadas en los planes Potenciar Trabajo puedan cambiar de sus unidades ejecutoras por algún tipo de incomodidad personal, nunca se imaginó qué a los pocos meses, la mayoría en la etapa de las vacaciones de verano, hubieran aparecido más de 100.000 anotados con algún tipo de malestar y solicitando irse de esa cooperativa o institución.

La construcción de este plan, que ya había sido anticipado por el propio ministro cuando se reunió con los empresarios más importantes del país y anunció el fin de nuevas incorporaciones a los sistemas de planes sociales y el plan “empalme” con el trabajo formal, provocó que en la página oficial del Ministerio, en el link de las denuncias, aparecieran más de 170.000 beneficiarios que querían irse de su lugar de trabajo por diferentes motivos.

Pedido de dinero, amenazas, abusos, obligación de participar en marchas y reclamos fueron algunos de los diferentes temas observados en los reclamos de quienes querían seguir participando del plan Potenciar pero no estar en la organización que la albergaba hasta ahí.

Los municipios y las provincias fueron habilitadas para recepcionar este tipo de trabajadores de la economía informal y de hecho hay varias unidades trabajando en la actualidad en diferentes localidades del país a través de sus propias unidades ejecutoras.

Desde enero estos cambios fueron implementados por Gustavo Aguilera, Secretario de Articulación Política Social y acompañados por Emilio Pérsico, a cargo de la subsecretaría de la Economía Social y jefe del Movimiento Evita, que maneja más de 1.200.000 planes a través de sus organizaciones sociales.

La discusión abierta por la vicepresidenta en la actividad con la CTA el lunes pasado, donde acusó a los movimientos sociales de quedarse con la plata de los más pobres y reclamó que todo sea administrado por las provincias y municipios, no es otra cosa que empoderar al ministro con el cual no comulga políticamente ni ella ni su hijo Máximo Kirchner. Otro efecto no deseado, quizás, aunque ambos hablaron hace un mes durante un par de horas.

Algunos interpretaron que Zabaleta había ido a pedirle que mediara con los camporistas que conducen Hurlingham, Damián Selci y su jefe, el viajero y número 2 del PAMI, Martín Rodríguez. Lo que vino después parece haber despejado esta direccionada versión de los hechos.

De hecho, la mayoría de los referentes de La Cámpora y otras agrupaciones vinculadas con el kirchnerismo camporista que trabajan en el Ministerio sostienen que la relación entre el funcionario nacional y su par bonaerense, Andrés “El Cuervo” Larroque es de permanente diálogo. “No son amigos, pero se hablan mucho más de lo que nos enteramos”, aceptan cerca del bonaerense.

Desde siempre, los intendentes reclamaron porque se sintieron “ninguneados” por los sucesivos Gobiernos sobre los planes que había en sus respectivos territorios. Esta semana, fue el propio jefe de Gabinete bonaerense y principal vocero de los jefes comunales de todos los partidos, Martín Insaurralde, quien dijo que esta era una vieja preocupación de todos ellos y que se había puesto en diálogo con propios y opositores para unificar una postura.

Esta discusión se puede dar, también, porque el presidente Alberto Fernández no es considerado como propio por la vice y La Cámpora y el Frente Renovador de Sergio Massa. Nunca antes tuvieron tan cerca de modificar el esquema de reparto de los planes sociales.

Zabaleta, en definitiva, también es intendente, aunque esté en uso de licencia. Y llegó al Ministerio en reemplazo de un especialista social pero sin poder territorial como Daniel Arroyo.

El armado del sistema cooperativo y la distribución de los planes a través de los movimientos sociales se inició en la primer etapa de la presidencia de Néstor Kirchner quien los incorporó al Ministerio de Desarrollo Social en 2003 con representantes del ahora opositor Barrios de Pie en primer lugar, seguidos por el Evita y otras organizaciones.

Fiel a su estilo, Kirchner “ninguneaba” a los gobernadores e intendentes y armó este esquema paralelo para los desocupados como un método de aleccionar y tener regulados la independencia de los jefes comunales y de los estados provinciales. Fue por eso que jamás se habilitó no sólo el manejo municipal o provincial, sino que, además, nunca tuvieron el listado de habitantes sin trabajo formal y ocupados en las organizaciones sociales.

Ahora parece ser que todo esto pone en jaque los proyectos de la vicepresidenta y de su hijo Máximo Kirchner sobre el principal territorio del país. Esta parece ser la misión principal de este proyecto para habilitarlos en el manejo directo de los planes, que en todo caso, cambiarían de jefes, sin seguridad de que estos fueran más justos que los anteriores. En todo caso, los harían tan omnipresentes que los que tienen ahora.

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