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Patronato es el campeón de la Copa Argentina

La historia reservaba un lugar para uno de los dos. Frente a frente estaban dos clubes que nunca obtuvieron un título a nivel nacional, más allá del internacional de uno de ellos, Talleres. Y el premio mayor se lo llevó el otro, Patronato, el que la hizo más épica. Porque antes había eliminado a River y al campeón reciente de la Liga Profesional, Boca. Y porque acababa de descender a la Primera Nacional. Sí, jugando en la segunda categoría, como supo hacerlo Tigre, ganó la Copa Argentina jugará Copa Libertadores y la Supercopa Argentina, en Abu Dabhi, en enero ante los xeneizes.

En la primera mitad, el conjunto cordobés ejerció un amplio dominio territorial. Desde el pitazo inicial de Fernando Rapallini, el equipo de Javier Gandolfi acorraló al Patrón en busca de la apertura, pero careció de ideas en el momento de la definición. Patronato no le encontraba la vuelta y solo atinaba a defenderse, abroquelarse atrás, tratando de hilvanar alguna contra, pero todo se diluía en las cercanías del área tallarín.

Así transcurrían los minutos, con la “T” en un monólogo. Patronato solo atinaba a cortar con falta, se lo notaba incómodo y no podía hacer valer ese juego asociado que lo caracterizó durante gran parte de la temporada.

Talleres fue amo y señor, tenía la posesión del balón, generaba ocasiones, por derecha con Valoyes y por izquierda con Gastón Alvez, quienes buscaban conectar al centrodelantero Michael Santos.

El equipo cordobés tuvo varias chances para romper el cero. La más clara fue un remate de Alvez desde afuera del área y apareció la figura del arquero Facundo Altamirano que tuvo que esforzarse para mandarla al córner por encima del travesaño.

Lo tuvo Valoyes en un par de ocasiones. Lo tuvo Garro rematando desde afuera del área, pero el disparo se fue muy lejos.

Recién sobre el final del primer tiempo, Patronato trató de salir del encierro y meterse en partido, aproximándose al arco defendido por Alan Aguerre, aunque sin inquietar demasiado.

En el segundo segmento, el Patrón salió decidido a cambiar la pálida imagen, pero rápidamente Talleres volvió a tomar el control, mientras Patronato seguía cometiendo faltas y cargándose de amarillas. Y cuando nada lo hacía prever, un error de Benavídez en la salida casi provoca el gol del Patrón, cuando Estigarribia recibió dentro del área, giró y su disparo fue desviado por Aguerre.

A partir de ahí, el Patrón se animó, empezó a llegar más ante un Talleres que acusaba el cansancio. Y encontró un premio tremendo en una pelota perdida. Banega se mandó, adelantó la pelota y cuando trabó con Benavídez el balón se elevó, alojándose en el ángulo superior izquierdo del exarquero leproso. Después aguantó todo y la historia al final la escribió Patronato.

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