Preocupación en el sector automotriz por la falta de dólares

«Esto es como una bomba: la mecha se va consumiendo y, en un momento, explota», definió Raúl Amil, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC). «Hay un riesgo concreto: no hacemos esto para correr a nadie», agregó el empresario, uno de los tres firmantes de la nota enviada al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, en la que la industria automotriz le advierte que, por falta de dólares para importar insumos, enfrenta una amenaza seria de tener que frenar su producción, que había crecido en torno al 20% en el primer trimestre del año.

El lunes, Pesce recibió la carta. «Confirmamos que varias empresas autopartistas nos han informado que, a partir de los primeros días de mayo, no podrán continuar abasteciendo a las empresas terminales al no haber aceptado por parte de sus proveedores del exterior los cambios en las condiciones comerciales que tenían previamente a la comunicación A 7466», se lee en el texto. 

La referencia es a la decisión que el BCRA tomó en marzo, de limitar los dólares para el pago de importaciones a no más del 5% adicional el valor FOB importado en igual período de 2021 o al 70% por encima de 2020, cualquiera sea la menor de esas dos cifras. El excedente debe ser financiado a 180 días por el proveedor del exterior.

Ya a inicios de mes, la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la cámara de las automotrices, había advertido los problemas que esto estaba dificultando en su cadena de valor. Un par de semanas atrás, también lo informó Afac. «Varias empresas autopartistas ya han consumido el cupo otorgado para el año y otras están próximas a agotarlo. Esto generaría para las próximas semanas serias dudas sobre la capacidad de mantener el normal abastecimiento de la cadena productiva», alertó.

De «serias dudas» ya se pasó a graves certezas. En la carta, se identifican 50 autopartistas: 33 ya agotaron su cupo este mes y el resto lo hará entre mayo y junio.

Otras fuentes del sector son menos optimistas con el horizonte. «En 15 días, entramos en quebranto», advirtió Norberto Taranto, autopartista con plantas en Avellaneda, San Juan y Córdoba. Otras fuentes dan un poco más de margen. «Pero no más allá de 30 días: ahí, colapsa todo», auguran.

«La situación es grave», aseveró Amil, uno de los tres firmantes de la carta, junto a Martín Galdeano, presidente de Adefa, y Ricardo Pignanelli, secretario general del Smata, el gremio con mayor presencia en el sector. El sindicato de mecánicos alertó que son 80.000 los puestos bajo riesgo de suspensión.

«Ya se agota el cupo y empezamos a comernos stock. Una vez que eso pase, se producirá una parada en las terminales. Y que pare la automotriz significa que también lo hagan todos sus proveedores: se corta toda la cadena de valor», vaticinó, en declaraciones al programa Dejen de Llorar, de Radio Con Vos.

Amil explicó que, para eficientizar su inversión de capital, la industria trabaja con el mínimo stock posible. «Estamos cerca de agotarlo. Una vez que no se puedan pagar más importaciones, no son muchos los días los que nos quedan», señaló. 

El empresario, titular de la autopartista Ventalum, recordó que, en el pasado reciente, hubo varios momentos en los que la cadena de valor se tensó. «Pero nunca se llegó a una situación de parada de terminales. Ahora, estamos en un escenario mucho más complicado: la situación macro de la Argentina es más compleja. Estamos viendo un riesgo concreto», aseveró en el programa que conduce la periodista María Eugenia Duffard.

«¿Cómo se soluciona esto? Que aparezcan dólares para importar y seguir produciendo», respondió, tajante. «Cualquier proveedor, hoy, puede parar la cadena», insistió.

ACELERADOR Y FRENO

En el primer trimestre de 2022, la industria automotriz fabricó 105.058 unidades, un 17,7% más que en 2021, reportó Adefa. El principal motor son las exportaciones: 53.945 vehículos, 9,3% más que entre enero y marzo del año pasado. En sentido opuesto, las entregas al mercado interno cayeron 8%, a 79.406 autos facturados a las concesionarias. 

El año pasado, la industria produjo 434.753 unidades. Para 2022, proyecta un número en torno a las 500.000.Para la industria automotriz, la medida del BCRA supone varios desafíos y una gran contradicción: se racionalizan divisas pero, si la producción para, el principal costo se pagará con exportaciones; es decir, dólares que no ingresarán al país, incluso, cuando a fines del año pasado el Gobierno eliminó las retenciones a las exportaciones incrementales a nuevos destinos para estimular la capacidad de generación de divisas del sector.

«El sector es exportador neto. Y no sólo a Brasil, sino a muchos destinos de América latina. Exportación que se pierde, mercado que entra en riesgo», resumió Amil.Por el lado de los desafíos, uno es el criterio que fijó el Banco Central. Automotrices y proveedores planificaron un año con crecimiento de 20% en sus producciones. Con lo cual, la cuota de habilitar sólo hasta 5% adicional sobre lo importado en 2021 es insuficiente. «Además, se mide en valor FOB: no contempla los aumentos de precios que hubo por los incrementos de los costos de flete, de commodities y, ahora, la inflación, que también se volvió un problema en otros países», señalan entre las terminales.

Segundo desafío: conseguir quién financie a 180 días, en dólares, para que una empresa de la Argentina 2022 cumpla con un pago al exterior. «Es muy difícil conseguir financiamiento a tan largo plazo. La situación macro del país es complicada. Hay expectativas devaluatorias, la brecha cambiaria es muy grande», respondió Amil. «Además, ¿qué precio se fija? La incertidumbre es enorme. Con las terminales, trabajamos con todo un sistema de costos abiertos, en el que ellas mismas expresan en una planilla el impacto de cada insumo…», ilustró, acerca de esa dificultad.

Una gran automotriz encendió otra luz de alerta, al ver el listado de autopartistas afectadas, que inicialmente no había llegado a todos los ojos de la industria: no sólo hay proveedores directos, sino de hasta el tercer tier, como llaman al proveedor del proveedor del proveedor. «Es decir, uno que elabora un componente o importa un insumo que necesitan otras autopartistas para trabajar», aclaran. Su preocupación es que no sólo se retacean dólares para el ingreso de piezas complejas, como pueden ser los semiconductores en piezas electrónicas o mecanizadas: se agotan insumos más básicos, como grasas, pinturas, solventes y aceites.

«El riesgo es de agotamiento del cupo a fin de mes. A partir de ahí, muchas empresas empezarán a comerse el tubo, su stock de seguridad. Entonces, se entrará en una zona roja. Porque, por los tiempos de entrega, normalizar la cadena de provisión no es tan fácil. Con lo cual, se entra en una zona de riesgo cada vez mayor», alertó el titular de la cámara de autopartistas, quien enfatizó que estas dilaciones se agravaron por la crisis que atraviesa el negocio logístico global.

Fuente: El Cronista.

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