¿Qué hay detrás de la licitación para construir el gasoducto Néstor Kirchner?

Este proyecto ya se llevó un ministro de confianza de Alberto Fernández, Matías Kulfas, y dejó un reguero de sospechas sobre hechos de corrupción y el direccionamiento del pliego en favor de la empresa Techint, generadas, de manera inusual, desde el propio Gobierno por parte del funcionario que dejó su cargo.

Aun así, especialistas en temas energéticos consultados por Infobae descartaron que haya habido una maniobra para beneficiar a la compañía de Paolo Rocca y criticaron la política energética del Gobierno.

Emilio Apud, ex secretario de Energía de la Nación, afirmó que “el pliego no está hecho a medida de Techint porque las especificaciones técnicas del pliego son correctas para el gas que se pretende transportar, pero lo que sí está hecho a medida de Techint es el país”.

“Es decir, el país no concita el interés de nadie que no lo conozca bien y que esté adentro porque acá retiraron el pliego los chinos también y no sé si algún otro, pero quién va a venir de afuera a que le den pesos que después va a transformar el Banco Central, por ejemplo”, destacó.

Para Apud, “desde afuera se miran las principales variables, como el tipo de inflación que hay, cuál es el dólar, el riesgo país que está arriba de 1800 puntos, la deuda que tiene y, sobre todo, el intervencionismo y las reglas de juego que no se sostienen en el tiempo”. Y agregó: “Todo eso hace que nadie venga. Entonces Techint se presentó y ninguna más de las otras empresas locales podía reunir los requisitos que se pedían en el pliego para caños de 36 pulgadas, así que si hubo irregularidades, no me constan, pero el pliego es normal, no parece dirigido”.

En similares términos opinó el economista Nicolás Gadano, quien ocupó varios cargos en la función pública y es profesor del programa de Energía y Política en Argentina de la Universidad Di Tella: “No hay ningún direccionamiento -dijo-, aunque es cierto que tampoco hay tantos oferentes locales. Direccionamiento es cuando se sabe que hay una oferta amplia, pero el pliego tiene algo raro, como las empresas tienen que empezar con a y termine con z. No he visto nada de eso en este caso”.

“Hay dos pliegos y el más discutido es el de los caños. Esa decisión de comprar caños por un lado y construcción ingeniería por otro es standard y es razonable, no hay nada raro -consideró-. Ese pliego tiene varios meses y tiene la especificación correcta. La licitación era internacional y hubo una sola oferta, la de Techint, y el precio ofertado era parecido al costo estimado. Después vino todo este lío de Cristina Kirchner, La Cámpora y el off de Matías Kulfas, una locura que contamina todo”.

Según Gadano, “acaba de salir el segundo pliego, para la construcción del gasoducto, donde probablemente también Techint gane algunos de los renglones: la obra está dividida en cuatro tramos y no se puede quedar con todo porque el pliego dice que hay que ofertar por todos los tramos, pero sólo podés ganar uno o dos si sos UTE (Unión Transitoria de Empresas); habrá varios ganadores”.

Sobre el conflicto político por este tema en el Frente de Todos, Apud sostuvo que le llamó la atención que Kulfas “no se haya asesorado bien porque dijo algunas barbaridades cuando se refirió a aspectos técnicos del gasoducto: no puede decir nunca que es un gasoducto de 33 milímetros de espesor porque no existe; evidentemente fue algo improvisado”. También lo criticó porque el ex funcionario “despotricó contra el tema de los subsidios, pero si hace dos años y medio que están en el Gobierno y era uno de los principales ministros, ¿recién ahora se le ocurre decir que los subsidios no van?”.

Gadano cuestionó a Kulfas porque “el primer secretario de Energía dependía de él, impulsó la designación de (Federico) Bernal y (Federico) Basualdo como interventores, pero en esos meses no hizo nada”, y resaltó que existe un problema con el financiamiento de la obra porque “estamos en un acuerdo con el FMI, no hay plata y no hay reservas: ¿de dónde va a salir la plata?”.

“Son más de 2000 millones de dólares que deben pagar si lo quieren hacer antes del 31 de mayo de 2023 -añadió-, y en la misma caja está el dinero necesario para que no se corte el gas. Si en ENARSA tienen que elegir entre el gasoducto o las importaciones de gas para el corto plazo, ¿qué van a elegir?”.

Apud apuntó contra la política energética del Gobierno: “Es de las peores que conozco y hace 40 años que estoy en este tema. Los tres gobiernos anteriores (del kirchnerismo) llevaron al colapso al sector energético con intervencionismo, estatismo, subsidios y sin reglas de juego -explicó-. Todo eso hace que no haya inversiones y al no haber inversiones se cae toda la provisión de energía eléctrica. Si hay cortes ahora que estamos en invierno, imagínese en verano la que se viene porque hace dos años y medio que no se invierte un peso, todo depende del subsidio. Los usuarios pagamos menos del 30% de lo que cuesta, y todo lo demás depende del funcionario que manda los cheques como subsidios. Y esos subsidios, ¿de qué se alimentan? De emisión. Así no va”.

Para el ex secretario de Energía, además, el Gobierno debería pensar en qué van a usar el gasoducto los meses en que no hay demanda de gas: “Si no, van a tener una obra que no va a transportar nada. Si bien ahora el precio elevado del gas natural licuado de importación para el invierno justifica el gasoducto, porque con dos meses de importación en el invierno se paga toda la obra, el gas natural licuado no va a costar siempre 30 dólares y cuando baje a 8 o 10 van a tener un ahorro de 800 millones de dólares en cuatro meses y tendremos una obra de 3000 millones de dólares sin usar”.

“Hay que hacer como hizo (Mauricio) Macri: poner una planta de licuefacción, aunque sea chica, para transformar el gas en gas licuado y exportarlo por barco, pero el Gobierno no se si lo está pensando -afirmó-. Además, hacer conexiones para inyectar más a Chile y al sur de Brasil y algo a Uruguay. Así se justifica un gasoducto de esa magnitud usándolo un 80 o 90% del tiempo, no sólo un 30%”.

Gadano también hizo hincapié en el efecto negativo de la pelea política en el Frente de Todos por la construcción del gasoducto. “Es un daño autoinfligido, como cuando en una pareja no les importa más nada y solamente se insultan. Para Alberto Fernández y para Cristina Kirchner es un proyecto importante, así como para ENARSA y el secretario de Energía, pero se tiran con todo porque no pueden parar. Es destructivo para ellos y nos arrastran a todos. Las denuncias de corrupción no tienen mucho fundamento, pero que las hagan ellos y no la oposición es de locos”.

Fuente: Infobae.

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