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¿Qué puede pasar con la pandemia en la Argentina antes de julio?

Con la llegada del frío, se necesita acelerar la vacunación, hacer más testeos y rastreos de contacto para reducir la curva de contagios, entre otras medidas. Expertos vislumbran los posibles escenarios.

En pleno otoño, la Argentina llegó a un récord de internados en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia, con más de 5426 pacientes, y faltan camas. Los contagios habían empezado abruptamente en marzo. Si bien los casos diarios habrían comenzado a bajar, la gran preocupación ahora es qué pasará con las temperaturas más bajas de mayo y junio, en el contexto de un plan de vacunación contra el COVID-19 que desde diciembre hasta ahora solo inmunizó con al menos una dosis al 23% de los adultos por las demoras en entregas de dosis, y el aumento progresivo del predominio de las variantes del coronavirus como la de Manaos y la del Reino Unido. Expertos consultados por Infobae compartieron diferentes escenarios posibles para los próximos meses para el país. Aun con diferencias, todos coinciden en que sigue siendo clave la actitud solidaria de las personas al usar barbijos o mascarillas, evitar reuniones sociales en lugares cerrados, usar ventilación permanente, mantener el distanciamiento físico y el lavado frecuente.

En diálogo con Infobae, el doctor Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, comentó: “La segunda ola de COVID-19 en la Argentina ha sido como un huracán. Subieron abruptamente los contagios y ahora se está observando el crecimiento de fallecidos. Hay varios factores que explican la segunda ola, como las nuevas variantes que ya se han detectado en el país, el relajamiento de los cuidados por parte de la gente, las reinfecciones, y el retraso en la vacunación”.

En la Ciudad de Buenos Aires y conurbano, la media de casos confirmados de siete días es un 19% menos que los siete días anteriores, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. La curva podría estar bajando, pero las medidas en las jurisdicciones que se tomen influirán en qué pasará en los próximos meses.

Para Debbag, hay dos escenarios posibles para los próximos meses. “La temperatura bajará en mayo, y en dos semanas podría cambiar el comportamiento de la gente, que tiende a estar más en espacios cerrados. Aumentaría la transmisibilidad y se saturaría el sistema de salud de nuevo”, alertó el médico infectólogo. El peor escenario: con las temperaturas bajas y si no se accede a más de 10 millones de dosis de vacunas, sin política de testeos y rastreos de contactos estrechos, en un mes volverían a aumentar los casos de COVID-19″, opinó. Y subrayó que “por cada caso positivo por PCR, debería haber entre 10 y 30 negativos realizados, según la OMS. Por lo cual, en la Argentina, deberíamos estar en un millón de testeos por día. Esperemos que este escenario tan negativo no se produzca”.

El otro escenario más favorable para la Argentina -añadió el doctor Debbag- es contar con acceso rápido a vacunas antes del invierno, con 15 millones de dosis en mayo, y llevar a cabo una política de rastreo, testeos y aislamiento de las personas que se han infectado para cortar con la cadena de contagios”.

En cambio, Roberto Etchenique, del Instituto de Química Física de los Materiales, Ambiente y Energía (INQUIMAE) del Conicet y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, consideró que puede haber otro escenario para los próximos meses. “Hay también un tercer escenario: la curva de contagios podría seguir alta, pero podría producirse una reducción de muertes. Este escenario sería posible porque dentro de dos meses los mayores de 60 años podrían estar vacunados y bajaría muchísimo la letalidad”.

Etchenique, quien trabaja con modelos computacionales sobre la evolución del COVID-19, señaló a Infobae: Para que haya un escenario con disminución de casos en mayo, tiene que haber vacunación masiva y una política de supresión viral, que debería consistir primariamente en impedir el pasaje del virus entre regiones donde hay alta concentración a baja. La medida del rastreo de contacto no sería útil hoy en regiones como el AMBA con un nivel tan alto de contagios. La reducción drástica de los casos solo se logra hoy con una cuarentena estricta o con vacunación masiva”.

La fatiga pandémica, es decir, el cansancio de la gente por enfrentar situaciones y estar atentos a los cuidados de prevención constantemente, también podría influir en los próximos meses. En ese sentido, Rodrigo Quiroga, investigador en bioinformática de la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet, comentó a Infobae: “Lo que ocurra en los próximos dos meses dependerá de las medidas gubernamentales que se tomen y de los cuidados que siga la población. Durante las próximas dos semanas, los casos de personas con COVID-19 van a ir bajando lentamente. Pero hay un riesgo: esa reducción de casos podría hacer que se vayan abandonando restricciones y cuidados antes de tiempo. Eso llevaría a una disminución de casos más lenta, como ocurrió el año pasado(cuando se registraron 46.000 fallecidos a pesar de que no se saturó el sistema de salud). Las consecuencias de esa disminución lenta es una enorme cantidad de contagiados y fallecidos que se va acumulando con el correr de los días”.

El alcance de las medidas de restricción en la circulación en las ciudades también es otro factor importante. “La estrategia de estas medidas de restricciones intermedias es riesgosa -consideró Quiroga- porque genera más fatiga pandémica y la gente no sigue los cuidados de prevención. Lo mejor sería una medida de restricción más dura al menos durante dos semanas para bajar significativamente el número de casos. Aun cuando la bajada de casos se volviera lenta con la restricción más dura será otra la situación. Porque los casos diarios no serían entre 400 y 500 fallecidos por día como estamos observando ahora”.

Ni el rastreo ni la vacunación van a influir en el número de contagios en este momento, con tan alto número de casos diarios -sostuvo Quiroga-. El rastreo adecuado solo permite mantener bajo el número de casos y evitar brotes. Por otro lado, la vacunación no va a frenar los contagios porque para hacerlo deberíamos inmunizar al menos a la mitad de la población, y eso no va a ocurrir pronto. Por lo cual, ni el rastreo ni la vacunación van a tener su efecto positivo entre hoy y el invierno. Hoy, lo más efectivo para mejorar la situación epidemiológica son las medidas de restricción y el comportamiento social de cumplimiento con el distanciamiento, el uso del barbijo o mascarilla y la ventilación permanente, entre otras”.

FUENTE: Infobae.

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