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Rosario: condenan a 25 a un policía por matar a una pareja

El policía del Comando Radioeléctrico Luciano Mariano Nocelli fue condenado a 25 años de prisión por el doble homicidio de Jimena Daiana Gramajo y Maximiliano Rosasco, acribillados en mayo de 2019 minutos después que el hombre intentara cometer un asalto armado. Los jueces consideraron que la respuesta policial estuvo justificada al comienzo pero, segundos más tarde, derivó en “un accionar claramente por fuera de la ley” cuando el uniformado le disparó a la mujer dos veces a corta distancia por la espalda y por último realizó dos tiros de remate al ladrón que éste se encontraba malherido y desarmado en el piso.

La condena fue dictada por los jueces Carlos Leiva, Mariano Aliau y Román Lanzón el mediodía de este lunes en el Centro de Justicia Penal. Los fiscales Adrián Spelta y Gastón Avila habían pedido la pena de prisión perpetua para Nocelli, de 34 años, como autor de un doble homicidio cometido en abuso de la función policial. Los jueces no encontraron fundado ese encuadre. Pero advirtieron que el accionar de Nocelli, sobre el final de la secuencia, no estuvo abarcado por la legítima defensa. Lo condenaron por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego a la pena más alta que prevé esta figura.

En un resumen de sus fundamentos plantearon que “no puede prescindirse del uso de armas en determinadas situaciones” por parte de la policía, pero indicaron que este uso debe estar regulado porque los excesos “pueden llevar a consecuencias letales a cualquier ciudadano”.

En la sentencia resolvieron además absolver a Nocelli y a su compañero de patrulla Hugo Daniel Leone, de 25 años, de las acusaciones que pesaban sobre ellos por la falsificación del acta de procedimientos. Es que, según advirtieron, los efectivos debieron confeccionar el acta y firmarla cuando ya estaban en calidad de imputados por el doble crimen, abarcados por la garantía constitucional de que nadie de debe ser obligado a declarar en su contra. Por este motivo Leone también fue absuelto por los delitos de encubrimiento y incumplimiento de sus deberes.

Gramajo, de 25 años, y Rosasco, de 35, fueron asesinados el 21 de mayo de 2019 en la esquina de Buenos Aires y 27 de Febrero. Según la versión oficial, momentos antes el hombre había intentado cometer un asalto y eso motivó la intervención de los policías, la resistencia a tiros de uno de los maleantes y la respuesta armada de los efectivos. En el juicio, para los magistrados, quedó demostrado por los registros de cámaras públicas que al tirotearse con los policías Rosasco venía de intentar robarle con un arma a una mujer unos metros al sur.

En la filmación pudo verse que la fatal secuencia se inició a las 22.10 con 15 segundos mientras Jimena esperaba al mando de una moto sobre la senda peatonal de Buenos Aires, metros antes del cruce con 27 de Febrero. Un segundo después apareció un patrullero en contramano por Buenos Aires hacia el sur. Diez segundos después la moto y su conductora cayeron al pavimento y un segundo más tarde apareció Rosasco corriendo, perseguido de cerca por Leone. Ahí se advirtieron fogonazos de un tiroteo a corta distancia. Leone cayó en medio de la calle pero siguió disparando contra Rosasco, que rodeó la moto y salió de la imagen. Luego volvió a aparecer para caer al piso malherido. Entonces se lo vio entrar en escena a Nocelli y dispararle al menos dos tiros a corta distancia.

La secuencia terminó cuando Leone se incorporó y junto con su compañero esposaron a la pareja mientras las ambulancias y patrulleros invadían la escena. Los heridos fueron llevados al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde tres horas después, con un balazo en el pecho, murió Jimena. Cuatro horas más sobreviviría Rosasco a pesar de que tenía varias heridas de bala. De la escena se levantaron 17 vainas servidas de las armas policiales. Rosasco portaba un revólver calibre 38.

Al desmenuzar la filmación, los jueces dijeron que en un primer minuto Rosasco y Leone se enfrentaron “a muy corta distancia” y la respuesta armada “estuvo plenamente justificada, sea por legítima defensa o cumplimiento del deber”. A los 29 segundos “Rosasco desaparece de escena y Leone, retrocediendo, trastabilla y cae de espaldas al asfalto”.

A partir de ese momento Rosasco ingresó en un “terreno de incertidumbre” de seis segundos en los que no está del todo clara la secuencia de los disparos realizados por Nocelli. No obstante, en base la prueba balística y las autopsias, concluyeron que en el segundo 34 Gramajo recibió un disparo por la espalda justo en un momento en que Nocelli pasaba por detrás de ella. La mujer cayó abruptamente hacia la derecha y entonces recibió otro disparo letal, también por la espalda y a corta distancia. Se encontraron restos de pólvora en el orificio que dejó uno de sus balazos en la campera de la víctima, lo que indica que fue baleada a una distancia máxima de 70 centímetros.

Cuando Rosasco llevaba por lo menos tres segundos “caído, malherido, de espaldas, a más de un metro del arma que portaba, se acerca Nocelli caminando y le efectúa al menos dos disparos sobre su espalda”. Recibió esos disparos de remate cuando “se encontraba prácticamente inmóvil y sin posibilidades de usar el arma”. Luego realizó un movimiento espasmódico y quedó inerte sobre el suelo.

El tribunal realizó consideraciones sobre el uso de la fuerza policial: “En este análisis debe evitar caerse en situaciones pendulares, a todo o nada, en donde marcar límites a las actuaciones de las fuerzas de seguridad es considerado por algunos como atarla de manos mientras que permitirle el uso de la fuerza es considerado por otros como otorgarle indemnidad para realizar los más atroces excesos”.

“Si el sistema jurídico aceptara conductas como las de Nocelli todos los ciudadanos estarían expuestos a que cualquier error de apreciación o de interpretación de los hechos provoque consecuencias irreversibles con un costo injustificado de vidas humanas”, señalaron los jueces. Para el tribunal, los dos policías tuvieron en el mismo hecho intervenciones opuestas. De acuerdo con esa interpretación Leone actuó en ejercicio de sus funciones, aún si disparó hacia zonas vitales de Rosasco, porque éste se encontraba armado y a corta distancia.Según el fallo, lo que arrancó como una reacción policial justificada luego ingresó en una zona de incertidumbre y finalmente se ubicó fuera de la ley: “En el momento final en que Nocelli efectúa los disparos ya no había peligro para terceros ni tampoco para los agentes que autorizara las detonaciones a quemarropa”.

“Siento que la condena es injusta, así como yo me defendí él también se defendió”, dijo al salir absuelto el policía Leone. Sus abogados, Gabriel Navas, Gonzalo Rucci y Rodrigo Navas, destacaron que la sentencia le quitara validez al acta policial porque «los policías debieron firmarla sin saber que estaban detenidos y sin que les hicieran conocer sus derechos”. Alberto Tortajada y Sergio Larrubia, defensores de Nocelli, remarcaron que el policía estaba patrullando cuando se topó con la escena del robo a una mujer que, por temor, no se acercó a declarar al juicio aunque se reprodujo el audio de su llamado al 911. Los defensores reclamaban la absolución y adelantaron que apelarán el fallo ante un tribunal superior.

Fuente: Infobae.

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