Un argentino creó el auto a basura

Edmundo Ramos le dedicó 12 años de su vida a la creación del “auto a basura”. Su creación, su proyecto. El que tanto esfuerzo le demandó. El que lo estreso hasta quitarle horas de sueño y casi abandona en el final. Pero acá está, firme y desafiando al destino, innovando y superando barreras que hoy recuerda con nostalgia y alegría.

Este ingeniero electromecánico de 65 años oriundo de la localidad cordobesa de Anisacate, en el departamento Santa María, a 40 minutos de la ciudad de Córdoba, aclara en diálogo con Ámbito que “la motivación más importante era demostrar que no hace falta estar esclavizados a los combustibles fósiles para mover vehículos, sino que hay otras energías alternativas, como por ejemplo la basura y el agua, que están al alcance de la mano, con un equipo y un sistema, un aparato, muy sencillo. Un tacho con una tapa y dos agujeros que se puede replicar en cualquier parte del mundo, incluso en las zonas más pobres”.

La primera vez

Años y años de esfuerzo y dedicación, de desistir y retomar. De nunca darse por vencido. Así fue la relación de Edmundo con su auto a basura. “Después de 12 años de trabajo, el 2 de octubre de 2019 salí a la calle con mi auto a basura aquí en el pueblo, fue una experiencia muy fuerte, me parecía muy loco andar en un auto a basura, pero porque mis cálculos daban que un auto de ese tipo con agua podía alcanzar 40 kilómetros, o incluso a 60 si me llegaba a equivocar. Pero el primer día que salí levanté 100 kilómetros, no lo podía creer, me emocioné, fue increíble. Está documentado por un vehículo que iba de apoyo, me filmaron, es un recuerdo imborrable”, recordó con emoción.

No todo tiene sabor a victoria

Crear esto “implica prueba y error permanentemente”, aclara Edmundo. Y remarca: “En un momento di por terminado el proyecto, renuncié. Estaba viendo cómo vender el vehículo, no me quería ni levantar de la depresión. De repente, sentí una voz, pensé que era algo dentro de mí mismo, pero era Dios. Me empujaban de la cama, fue increíble. Un día me encontré parado al lado de la cama, me cambié, y le demostré a Dios que no iba a funcionar a pesar de las palabras de aliento. Entonces, lo prendí por última vez y aunque no lo podía creer, prendió, por eso, en los costados de mi vehículo, en agradecimiento, reza la frase “para gloria de dios”.

Desde la Quiaca a Río Gallegos

La travesía abarcó varias ciudades argentinas, entre la Quiaca y Río Gallegos, un tramo que alcanzó los 4800 kilómetros “usando como combustible únicamente los residuos que fuimos juntando por el camino, no precisamente por la Ruta 40, sino por la ruta de la basura”, rememora Edmundo. A lo que sostiene: “Fuimos tomando las rutas que bordean a los pueblos, donde siempre hay residuos. Tengo dos tipos de gasificadores, uno que va montado en la caja dela camioneta, con una autonomía de 50 kilómetros, que me permite ir y venir desde mi casa en Anisacate hasta Alta Gracia. En tanto, para hacer tramos más largos, construí un tráiler gasificador más grande, el cual hay que recargar cada 50 kilómetros y me permite obtener una autonomía de 500 kilómetros. Con ese, hice todo el recorrido”.

“Fueron muchas ciudades, cada vez que llegaba a una tenía que preguntar qué tipo de residuos se generaban. Poco a poco fui avanzando. En San Juan, Mendoza, ya nos conocían, y nos esperaban con los residuos. En Río Gallegos nos aplaudían, tuvo mucha repercusión, fue hermoso”, agrega.

Qué tipo de residuos utiliza

Sobre los residuos que necesita el vehículo, Edmundo puntualiza que utiliza “residuos orgánicos, cáscaras, carozos, maderas. La basura o residuos deben ser secos, combustible y orgánica: Ejemplos: Restos de poda, carozos (durazno, ciruela), cascaras (nuez, almendra, maní), semillas de roble, carbonilla, maderas, etc… Aquí cabe aclarar que esto no es un digestor. El digestor es un recipiente gigante donde se acumulan residuos húmedos y que luego de varias semanas de descomposición produce metano. Esto es un gasificador que es más chico y liviano, produce monóxido de carbono, hidrogeno y oxigeno o “Gasura” (Gas de basura) por la combustión incompleta de residuos secos y la disociación del agua a los 15 minutos de haber sido encendido. Este “Gasura” se puede usar especialmente en los lugares alejados de las zonas urbanos para motores a explosión como vehículos, moto-generador eléctrico, motobomba para la extracción de agua, motosoldadora, tractores, etc…”

Sobre la autonomía del Ranchero, el hombre especifica que “pesa casi una tonelada, el gran tamaño de mi motor de 3.6 litros y circulando a 80 km/h se puede estimar entre 15 kilos de basura y un litro de agua cada 100 km. Cualquier vehículo de hoy día, con un motor mucho más chico tendrá mayor de autonomía. Este año acabo de recorrer la Argentina de punta a punta, 4.800 km usando como combustible solo los residuos que fui juntando en el camino”.

Y reitera: “yo ando a Gasura, luego a GNC y finalmente a gasolina con el mismo motor”.

Ante su surgimiento, muchos se preguntan si se puede implementar este proyecto con cualquier vehículo, a lo que Edmundo precisa que “se puede utilizar cualquier auto o motocicleta que pueda tirar de un remolque con el gasificador y se alimenta el motor con una manguera. También se puede montar un gasificador chico en el baúl pero la autonomía será menor”.

Por último, el ingeniero electromecánico recordó que en su página de Facebook “Auto a basura” hay fotos, videos, planos y una guía completa gratis. No hace falta que me soliciten amistad, pues toda la información es pública”.

Fuente: Ámbito.

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