La Papa

Un sector del peronismo ya impulsa una candidatura a presidente para el 2023

Desesperados. Esta es la sensación que transmiten los dirigentes sindicales más importantes del país que fueron los primeros que decidieron empoderar a Alberto Fernández con anterioridad a que asumiera como presidente de la Nación y hasta restringían la presencia de Máximo Kirchner a los actos organizados en la emblemática sede de la calle Azopardo.

Con sigilo, varios «gordos» de la CGT, han preguntado si podía imprimir unos afiches con la leyenda «Scioli 2023». Mientras esto sucede, en el subterráneo de la política, en la superficie se nota un cambio de ciclo y un reacomodamiento a las «nuevas tendencias», como lo demostró hoy la UOM en cuyo congreso general de delegados participaron Axel Kicillof y varios de sus ministros de su mayor confianza.

«Ni loco Daniel va a salir a posicionarse ahora… Está muy cómodo donde está, y a disposición del presidente. No hará nada sin su autorización y si él es candidato en la PASO no competirá contra él. Imaginate, si sale ahora, lo matan», dijo un amigo personal que fue consultado por MDZ.

La dirigencia sindical «tradicional» sabe que el futuro no los tendrá como protagonistas en caso que Cristina Fernández de Kirchner tenga la lapicera del próximo armado del Frente de Todos, Unidad Ciudadana, o como piensan se llamará el próximo frente que representará a la mayoría del peronismo.

Daniel Scioli, quien perdió por poco más de un punto contra Mauricio Macri en 2015, siempre quiso estar empoderado por el peronismo. Pero siempre chocó contra el frontón que le presentaba la actual vicepresidenta, con la que tampoco jamás quiso pelearse a pesar de las humillaciones públicas que ella siempre le dispensaba. La más notoria es haberlo hecho competir con Carlos Zanini como su vicepresidente. 

Hace un mes habían hecho trascender una posible fórmula entre el exgobernador y el actual ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, que no tuvo una continuidad periodística como se presumía. Sin embargo, y a pesar de la «comodidad» que tiene en Brasil, su cotidianeidad en la capital del vecino país lo deja con mucho tiempo libre para dejar crecer cuanta posibilidad de vuelta que se proyecte sobre él. 

Hace un mes, cundo empezaron a discutirse algunos cambios ministeriales, Scioli también le dijo al presidente Fernández que él estaba a disposición de lo que se necesitara para este momento de tanta tensión institucional. «Siempre trabajando para la unidad», aclaraban quienes lo frecuentan.

Si bien el peronismo nunca discutió un candidato presidencial en una interna mientras estaba en el poder, todo indica que esta podría ser la primera vez. El último antecedente donde dirimió una candidatura manejando el poder fue en la sucesión de Eduardo Duhalde, en 2003, cuando más descompuesto se presentó el sistema político argentino. Antes, cuando debatía el proyecto que continuaría tras la muerte de Juan Domingo Perón, en la década del ’70, todo terminó en tragedia. «Esto ahora no va a pasar. Lo que sí está claro que nadie quiere que se rompa el Frente. Pero no por eso todos los que estamos en esta pelea queremos ir mansamente a ver las migajas, si nos dan, en el Instituto Patria», aseguró uno de los que se vuelve a entusiasmar con el «Primer Tiempo» de Scioli, el último que sacó más votos que Cristina Fernández de Kirchner en la Provincia de Buenos Aires. 

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